sábado, 20 de marzo de 2010
The End?
Un solo salto y todo habrá acabado. Pondré fin a esa vida en la que tú importabas. Mataré tus recuerdos y seré libre. La herida de mi pecho se cerrará y ya no sangrará más, no por ti.
Cojo aire y cierro los ojos. No necesito pensármelo demasiado, llevaba tanto tiempo deseando saltar... y ahora tengo una buena razón que me suplica que lo haga ahora mismo. Abro los brazos y me dejo caer.
Noto el aire en mi cara, como si quisiera empujarme al lugar donde, unos segundos antes, me preparaba para saltar. Abro los ojos y veo el fin cada vez más cerca de mí. Sonrío mientras vuelvo a cerrar los ojos. Por un momento el mundo se para.
Y por fin todo acaba.
Noto un tirón y abro los ojos. Carlos me espera sentado.
- y bien?
- ya está. Su recuerdo ha muerto. Vuelvo a estar bien.
- Has disfrutado del salto?
- si, mucho. La próxima vez haremos puenting juntos.
- me parece buena idea.
- sabes? Por un momento al verte ahí arriba pensé que ibas a...
- yo? Por un tío? Si no sabe valorarme no es mi problema, mi vida sigue, solo que él ya no está en este libro. Acabo de cargarme su personaje.
____
Texto que en su día escribí dedicado a una amiga. Espero que le sirviera :)
sábado, 13 de marzo de 2010
L-O-V-E is just another word I've never learned to pronounce.
lunes, 8 de marzo de 2010
The sadness will never end.
I won't give up on you, these scars won't tear us apart.
Close your eyes, there's nothing we can do.
Las cosas han cambiado mucho en muy poco tiempo. Aún me cuesta acostumbrarme a ello. Cambiar de pasar tantos momentos juntos a solo poder tener charlas y minutos sueltos, todo ello con la sonrisa de siempre para que pienses que no duele nada. Sin embargo es engañarte a ti, a los demás, incluso a mi. Fingir que de la noche a la mañana has dejado de importarme de la manera en que me importabas es la última estupidez de mi lista de defectos. Y sin embargo no puedo cambiarlo. Es fingir o perderte por completo. Entre una amistad mas distanciada que antes y la nada elijo cualquier migaja de lo que fuimos, un simple boceto de lo que hemos pasado. Un borrador de leves líneas de lo que vendrá, hasta que el trazo sea tan fino que casi no se pueda apreciar.
Te prometí que mi forma de ser contigo no cambiaría, que seguiría hablándote con las bromas de siempre a pesar de la distancia, pero aunque me esfuerzo por negar lo evidente, la realidad es que nada es igual. Eres demasiado frío para mí, aun viviendo entre nevadas afectivas. Al fin y al cabo fuiste tu quien me enseñó a ser más cálida en el trato, y ahora tan a menudo noto tu gélida indiferencia. Duele. Bastante. Más de lo que me gustaría. Preferiría seguir insensible a estos cambios, reírme cada vez que das tus respuestas mas que previsibles, alegrarme si tuvieras una chica, o dos, o tres. Pero es algo que me temo nunca compartirás conmigo, tan solo puedo esperar que quieras contarme algo de tu vida y entonces hablar de ello, de lo que quieras confiarme, si es que alguna vez has confiado lo suficiente en mi. No hice caso a la voz de mi interior cuando me avisó de que no era mas que eso, una amistad que debía cuidar hasta estabilizarla, pero arriesgué demasiado y ahora lo estoy pagando. Tan solo me queda esforzarme por salvar esta vuelta al principio donde volvemos a ser el grupo compartiendo momentos. Aquel “creía que éramos algo mas” retumbaba en mi cabeza intentando descifrar su significado, en medio de la angustia porque te hubieras ido y luego quisieras que nada cambiara. Siempre he sabido que hay cosas para las que no estoy hecha, y sin embargo te empeñaste en que lo intentara. Bien, eso hice, y ahora todo está donde sabía que acabaría, no debería sentirme así. Sin embargo me siento estúpida por haberme dejado llevar en este caso por mi optimismo, por creer que si era algo mas, pero esas palabras carecen de significado para mí. Pude tener el todo y ahora solo es el nada.
Dijiste siempre. En este juego yo era el siempre, el optimismo, los desvaríos, la locura. Tu eras el nada, las dudas, las inseguridades.
Dijiste siempre. Y yo me lo crei.
Pero nada dura eternamente. Ni siquiera la amistad.
Try to numb the pain with alcohol and pills, but it won't repair your trust.
You can't stand on two fucking feet with a substance as a crutch.
I won't give up on you - we'll play this symphony of sympathy.
jueves, 4 de marzo de 2010
19/7

Son las 3 y media de la mañana y estoy en la soledad de mi habitación, distraída con textos e imágenes hasta que reparo en la hora. Ya es domingo, pero no es un domingo cualquiera. Hoy es el domingo en el que se cumplen 3 años de tu ausencia. Lo siento como si hubiera pasado ayer mismo, aunque puede que con un poco más de serenidad y un poco menos de resignación e incertidumbre.
Porque hace 3 años se cumplía el mayor de mis temores. Porque hace 3 años me sentía terriblemente perdida al haber perdido de vista tu luz en el camino, una luz que no me guiaba, sino que me acompañaba en mi propio viaje, haciéndome sentir más segura para seguir las rutas hacia lo desconocido. No importaba cuan duro fuera el camino, sabía que te tenía a mi lado, tu apoyo, tu cariño, que jamás me dejarías caer. Y de buenas a primeras, una nube pesada de hierro forjado cayó despojándome de ti. Y por un segundo quedé sumida en la más profunda de las tinieblas. Lo normal en estos casos es andar a tientas dejándose llevar por la histeria hasta acabar cayendo al abismo y no hallar una salida hasta que los ojos se acostumbres a esa oscuridad. Pero a mí no me pasó eso. Cierto es que tuve mi propio abismo, pero no podía permitirme una ceguera en aquellos momentos. No podía permanecer allí porque había alguien que me necesitaría en esos momentos, esas personas a las que ya no podrías cuidar más.
Siempre supe que me preparabas para que llegado el momento, fuera lo suficientemente fuerte. Ojala ese momento no hubiera llegado tan pronto. Temía no ser capaz de hacerlo, pero tuve menos de una hora para mentalizarme de que debía serlo. Sabía que tú estabas seguro de que podría. Pero para ello primero debía ser capaz de respirar sin que el oxígeno doliera a medida que entraba en mis pulmones. Supe cómo lograrlo y lo hice, encargándome de lo que otros no podían hacer. Aún me pregunto a veces de donde saqué esa fuerza, pero sé que todo lo que sentía en aquellos momentos había sacado las fuerzas ocultas que había en mí. Muchas lágrimas fueron derramadas aquel día, y la noche siguiente, y la siguiente, y la siguiente, cuando nadie podía verme era cuando permitía que me invadiera el dolor. No me impedía vivir, pero aun así seguía allí. Al fin y al cabo, soy humana. Y no tan insensible como algunos creían. Que no lo mostrara ante los demás no significaba que no sufriera.
Hoy miro atrás y puedo respirar aliviada sabiendo que después de todo, no lo hice tan mal. Fui capaz de seguir adelante en el camino, donde a pesar de tu ausencia, siempre quedó una estela del sol que fuiste para mí. Porque aunque no estés literalmente allí, jamás me has abandonado del todo. Sigues a mi lado dentro de mí, en un lado especial de mi corazón a prueba de bombas y que no se corroe con el paso del tiempo. Sigues en mi mente, con todo lo bueno que me dijiste y los mejores consejos que me diera nadie jamás. Sigues en los recuerdos de nuestros momentos sólo tuyos y míos, de nadie más, esos momentos que me hacían sentirme tan querida, especial. Porque me hacías sonreír con pequeños gestos que otros no valoraban, y me dejabas formar parte de tu vida en cosas que otros creerían de lo más aburridas y monótonas. Esos recuerdos que, aunque a otros les daña, a mi no me causan dolor, pues fueron algo bueno, y nada tuyo puede dañarme, salvo saber que no tendremos nunca más momentos así, y ese dolor es el que ahora empaña mis ojos cubriéndolos de lágrimas mientras escribo esto.
Si hay alguien en esta vida que me haya aportado fuerza suficiente para seguir en este mundo, siendo como soy y sin dejarme cambiar, luchando por lo que creo y para conseguir lo que es importante para mí en mi corazón, ése has sido tú.
TÚ. La persona que me hizo ver lo fácil que es olvidar las cosas malas cuando alguien de verdad te necesita para seguir viviendo. La mejor persona que jamás haya conocido. Un gran amigo. Mi mayor héroe y una gran fuente de inspiración para mí.
Pero, sobre todo, mi padre. La persona que me dio la vida y ya no puede disfrutar de la suya. Pero, hasta que mi corazón no deje de latir, una parte tuya siempre seguirá viva, en mí.